El cementerio de las decisiones

Sólo decide. Sólo decide. Sólo decide. Has de decírtelo antes de decidir. Una de las causas más comunes del error puede ser la inhibición del pensamiento antes de tomar una decisión. Pero qué es una decisión. Un concepto muy amplio. Podría poseer miles de acepciones.

ParalímpicoDecisión puede ser una vida. Tengo esto, he hecho esto, me falta por tener esto, me queda por hacer esto. Una decisión que sacrifique lo que eres por lo que serás. Ahí radica el porqué de una decisión. Se nos obliga a tomar decisiones, pero no se nos enseña a tomarlas. El deportista está solo en el cruel abismo que viene después, el de las consecuencias de las decisiones. Un nadador español – con mucho éxito a día de hoy -, me hizo pensar precisamente en esto. ¿Dónde reside el talento de un deportista? Pensé que una de las opciones sería esa: la capacidad de toma de decisiones, algo que distintivamente a él no le hace tener mejores resultados, sino mejor método hacia el resultado.

Por ejemplo, cuando estás en periodo de lesión has de tomar decisiones. En este estadio, la determinación ha de ser 100%. Cuando estás lesionado – como decía un entrenador de la NBA -, “estás muerto deportivamente”. Pero la magia del deportista es ésa precisamente: el poder resucitar en la cancha, en el césped, en el agua. Algo que los seres humanos no pueden hacer en otros ámbitos de la vida, el deportista, sí puede en el suyo.

Es aquí cuando te das cuenta que la capacidad de decisión, la autodeterminación de lo que puede ser el punto de inflexión de tu vida entra en acción. Piensas incluso en qué fue más determinante: si la lesión o la decisión de qué hacer tras lesionarte. En este mismo momento se pone en funcionamiento la parte de tu cerebro que quiere recordar lo que fuiste, lo que soñaste. ¿Y ahora qué? Como con la lesión, la derrota y el fracaso son otros aspectos importantes que nos enseñan a cómo metodizar nuestra vida. Rara vez el éxito nos hace empezar de cero; en cambio, el fracaso, es la puerta con cerradura nueva que por todos los medios hemos de abrir si queremos pasar a la siguiente habitación. ¿Quieres atreverte? Motivo, decisión y determinación se hermanan. El cojo entra al médico preguntándole si volverá a andar. Sí, por supuesto, pero sólo si tienes un lugar al que ir, contesta el médico. Esos malos momentos son los que una vez más ponen de manifiesto qué queremos y cómo lo queremos hacer. Esperar una situación idónea de recuperación es un error, porque nada te es favorable si estás lesionado. Has de indagar en ti mismo y ver cómo puedes optar a esa situación idónea que te haga salir del bache. En ti está hacerlo. Sólo decide.

Y evita la comodidad. Hazlo. Porque el grado de peligrosidad que tiene acomodarse es incalculable. Si crees que puedes dar un 0.1% más, haz te su sueño ese 0.1%. Te suicidarías deportivamente si niegas las ganas que tienes de volver a sentirte como antes. La razón de continuar, de querer salir de todo esto que se ha formado, la vas a encontrar preguntándote cómo no te quieres ver mañana. Quizá sea necesario sentir rechazo; quizá es importante conocer la soledad para darte cuenta que tú viniste a la piscina para combatir precisamente contra las situaciones crueles. ¡Escucha! Es fácil estar ahí abajo, es sencillo, pues no tienes que dar nada. En cambio, para salir del pozo tienes que darlo todo. Sólo decide. Decide si realmente estás dispuesto a decidir. Una de las grandes citas de la historia decía que “el cementerio es el lugar más rico y valiente del planeta, porque en el cementerio veremos ideas que nunca se desarrollaron, sueños que nunca se hicieron realidad, esperanzas y aspiraciones que nunca fueron perseguidas”. Las lesiones no vienen para quedarse, simplemente van en la dirección de tus decisiones. La vida no te pone a prueba, la vida es una prueba constante de toma de decisiones. Invierte en tus decisiones. La pregunta es fácil. ¿Qué decides para ti?

Jorge Bados


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