Golpe injustificable a la natación extremeña

Decisión: “determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa”. Así define la Real Academia Española el concepto de decisión, la cual ha de tomarse en beneficio y en clave de mejora. Es por eso por lo que no se ha entendido muy bien la decisión que la Federación Extremeña de Natación ha tomado con el que hasta hace unos días era el encargado de manejar el timón del exitoso Centro de Tecnificación de Cáceres, donde entrenan nadadores como Fátima Gallardo, Juanmi Navia o Juanlu Vega, atletas que forman parte de la élite de la natación. Tras un año donde Fátima fue Subcampeona de Europa Junior (al igual que el extremeño Miguel Durán), y donde Juanlu Vega nadó el FOJE, se decide rescindir el contrato de Serafín Calvo, que tan buen trabajo ha desarrollado a lo largo del año y que posibilitó de manera directa que estos nadadores alcanzasen el Equipo Nacional Español.

No hay que olvidarse que Extremadura es potencia nacional, ya que saca Campeones de España cada año, y prácticamente siempre pone a nadadores a disposición del Equipo Nacional: Paloma Marrero, Fátima Gallardo, Miguel Durán (aunque entrena en Sabadell) u otros, como Juanmi Navia, Jesús Amaya, Fran Delgado que aspiran año a año a estar ahí.

Ahora mismo la situación en el Centro Extremeño es de crisis generalizada. Muchos nadadores buscan alternativas para no dejar de crecer, ya que estamos en pleno ciclo olímpico. Algunos incluso buscan salir fuera de Extremadura, ya que esta situación agravia seriamente sus opciones de ir a competiciones internacionales. Quizá que una nadadora de 16 años como Fátima logre un 55.66 en el 100 libre (rozando el Récord de España de Melani Costa, Subcampeona del Mundo en Barcelona) o que un lesionado Juanlu Vega vuelva del FOJE y se proclame doble Campeón de España Infantil en el 100 y 200 braza no sean motivos suficientes para creer que Extremadura es una potencia nacional en natación, en parte gracias a un entrenador (Serafín) que como dicen sus nadadores: “siempre supo preocuparse por cada nadador“. Pero el deporte no siempre se juega en el campo, muchas veces se juega fuera de él, rompiendo los esquemas de todos y cada uno de los nadadores que entrenan horas y horas para conseguir sus objetivos, que por cierto, no siempre pueden acometerse: lesiones, mal día, mala prueba… Extremadura ha sido golpeada con fuerza sin mirar el futuro de los extremeños y ahora la duda cae sobre los jóvenes deportistas, que gracias a su pundonor sacan el coraje de donde haga falta. Pero esto no es suficiente, el respaldo de las instituciones es primordial.

La semana que viene el Centro de Tecnificación de Cáceres pone inicio a la nueva temporada, veremos en qué condiciones y con qué caras. Una vez más, la injusticia cae sobre la natación.